Etapas del desarrollo inmobiliario

La viabilidad del proyecto

Se desarrolla el marco legal y financiero del proyecto, se determina una necesidad específica, se considera el potencial comercial, el patrón de crecimiento demográfico de la zona y otros aspectos a lo largo de su construcción.

A continuación, se busca una propiedad o un terreno que cumpla los requisitos del proyecto, se hace un análisis de mercado, un análisis de riesgos, se evalúa la viabilidad del desarrollo y se realizan evaluaciones medioambientales.


Las operaciones inmobiliarias se rigen por un marco legal, judicial y presupuestario

En este punto, el promotor inmobiliario debe obtener los permisos de acuerdo con la normativa vigente.

Se debe tener en cuenta el estado actual del terreno, las escrituras, el uso del suelo, el registro público de la propiedad, el régimen jurídico de la propiedad, el valor de la propiedad, la carga fiscal, el planeamiento urbanístico y el marco jurídico adecuado.

Como siguiente paso, deben verificarse otras características como los fideicomisos, los certificados de participación inmobiliaria y las aportaciones de capital, entre otras.


La creación de un plan de negocios

Dado que toda la información adquirida debe ser analizada y documentada, sólo entonces se puede determinar la viabilidad de un desarrollo inmobiliario.

El plan de negocio se basa en la información obtenida mediante un análisis FODA, así como en el marketing. De igual manera, se debe recopilar información sobre los riesgos, las contingencias y las oportunidades, así como los recursos que se emplearán para el desarrollo inmobiliario.

El alcance y los gastos del proyecto, así como la rentabilidad y el rendimiento de la inversión, deben tenerse en cuenta en la estrategia empresarial.


Adquisición, planificación y ejecución

Para un promotor inmobiliario, la adquisición o compra de un inmueble es uno de los pasos más significativos o trascendentales.

Es importante asegurarse de que la propiedad se encuentre libre de gravamen; este paso también incluye la escritura, el avalúo y la gestión del procedimiento.

Por último, se completa la puesta en marcha, que es la construcción o ejecución del proyecto. El trabajo se completa de acuerdo con el diseño y las especificaciones.